Las ricas empanadas de Isidora

Estaba Isidora pegada a su horno portátil, siempre alegre y esperanzada por tener lista su cesta de empanadas chilenas. Les agregaba cada día más mariscos, así que las mismas crecían en tamaño, aunque no en precio.

Prefería hacerlas así y no de carne, para atraer más y más clientes cada día.

A su lado siempre estaba Alberta, fiel compañera de lugar, quien permanecía asombrada todos los días al ver el éxito de Isidora y sus empanadas.

Los clientes no paraban de visitarlas los fines de semana, grandes y chicos se deleitaban con la variedad y sazón que Isidora les ofrecía.

—Isidora, creo que ya debes dejar de agregarle tantos mariscos a tus empanadas —le dijo.

—A ver, Alberta; ¿qué ingredientes le pones a tus empanadas? —preguntó Isidora.

—Yo les coloco esta lista —respondió Alberta:

*400 gramos de carne molida

*1 cucharadita de sal

*2 cucharadas de salsa inglesa

*1 cucharadita de ají en polvo

*2 cebollas blancas, en cubitos pequeños

*2 dientes de ajo, finamente picados

*Muy poco aceite

*Aceitunas negras

—¿Tan poquito? Oye, deberías colocarle mucho más. Además, las haces de carne, y son muy comunes —comentó Isidora.

—No. Tengo que ganar mucho dinero, por eso les resto ingredientes —respondió Alberta.

—Yo también tengo que ganar dinero, Alberta; pero me encanta complacer a mis clientes. Ellos son felices cuando comen mis empanadas, y hasta me traen ingredientes de otros países para colocarle a las de ellos —comentó Isidora.

—Todo lo que haces es maravilloso, Isidora. Por el amor que sientes hacia tus clientes, te va muy bien —dijo Alberta—. Por eso, cada día tus clientes dicen la expresión de aquí “tus empanadas son para chuparse los bigotes”, queriendo decir que son deliciosas.

—Recuerdo cuando fuimos al parque de la Infancia, en la capital, y encontraste ese grupo de niños a quienes les enseñaste las costumbres de Chile e invitaste a comer unas “empanaditas” gratis todos los fines de semana. Todos los niños brincaban alrededor de ti, encantados con tus historias ¿Cómo conoces tanto sobre el país? Eres única —comentó Alberta.

—Oh, ya recuerdo. Ese día fue muy bello. Cuando le hablé a ese grupo de niños sobre cada detalle de nuestro folklore y gastronomía —respondió Isidora.

—Sí, y la que más les gustó fue la de los recuerdos hechos con piedras semi preciosas —dijo Alberta.

—Las piedras semi preciosas son parte de la tradición de nuestro Chile, así como su gastronomía. Por eso me dedico a esto, Alberta. Amo mi país —dijo Isidora.

—Toda mi familia trabaja con piedras; elaboran bisutería y viajan a otros países a venderla —dijo Alberta.

—Hermosa labor. Así pueden conocer la región —comentó Isidora.

—Isidora, ¿qué te parece si hacemos unos folletos turísticos y los compartimos con nuestros clientes cada vez que vengan a comer nuestras empanadas? —preguntó Alberta.

—¡Genial! Me encanta la idea de atraer cada día más turistas a Chile —respondió Isidora.

En las mesitas, alrededor del lugar donde Isidora preparaba sus empanadas se encontraban comiendo dos jóvenes, quienes convencidos comentaron:

—Volvamos pronto a comer a este quiosquito, y así ayudamos a estas dos señoras a promocionar el país.

—Sí, me gusta la idea de ayudarlas —respondió uno de ellos (Marcos).

—Oye, Javier —así se llamaba el otro joven—. ¿Por qué no le escribes ahora mismo una poesía a Isidora? Y así le dejas un gran recuerdo y regalo.

—Me parece bonita idea —respondió Javier.—Déjame escribírsela y entregársela.

—¡Oye, Isidora! Tenemos un regalo para ti —dijo Javier—. Es una poesía;

“Tu trabajo brilla y nace
Todos los días complaces
A jóvenes y elegantes
Para hacerles recordar
De sus viajes fascinantes”

Isidora, con gran asombro, responde:

—¡Qué hermoso regalo! Estoy muy agradecida. Vengan a comer cuando quieran, no se olviden de Chile.

—Así lo haremos, Isidora. Muchas gracias por ser tan bella y dedicarte a hermosas labores.

Significado de términos: 

Para chuparse los bigotes: delicioso

Image credit: hlphoto / Shutterstock.com

0 Comments

Submit a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Escrito por:

Profesora de Inglés y Español. Escritora de cuentos y poesía. Venezolana.
Peggy Echenique